On the road again

22 05 2008

En el aeropuerto de Santiago una mujer mayor lee con detenimiento la sección de necrológicas, de una ciudad que no es la suya, con la misma atención que un aficionado al futbol lee los resultados de las ligas extranjeras.

Un par de niñas de no más de 10 años mantienen la conversación más adulta que cualquier otra que haya escuchado a cualquier niño Emo de los que deambulan por las calles de Chile. Generación perdida, promesas de mejoría.

Uno españoles con chaqueta de montar a caballo, con mocasines, comentan que no hay derecho a que les den unos asientos tan pequeños.

Unas señoras-señoras chilenas dicen que el avión de aerolíneas argentinas no va a llegar a su destino. Y se abrazan porque están alegres por ir juntas a Buenos Aires.

En el control de pasaporte descubro que la mujer que pienso mantiene una buena figura para los 45 años que debe tener, es mas joven que yo por unos meses.

El policía pasa más tiempo de lo normal con mi pasaporte y comprueba hoja a hoja que no sea falso. No sé si le desconcierta la foto de terrorista que tengo o que la mujer de antes tuviera mi edad.

En el camino del omnibus que me lleva del aeropuerto internacional de Buenos Aires al aeropuerto nacional, reconozco todos los lugares por los que pasamos: San Telmo, Centro, Recoleta, El Retiro. Descubro un área de chabolas detrás del El Retiro y que se extiende por todo el puerto del río de la Plata y que llega hasta el almacén de containers, algunos abandonados en un descampado, condenados a pudrirse, con unas letras que dicen “Controlado por radar“.

Me aburro en el aeropuerto, sin nada que mirar. Me desmayo en el despegue, para superar el problema que tengo de aire en el cráneo. Siempre funciona.

Aterrizo en Córdoba y no llueve, y hay un sol que comienza a esconderse y todo se tiñe de naranja. Por las ventanas abiertas del autobús A5 entra la brisa de la tarde con olor a trigo. Se avería antes de llegar al centro y nos tenemos que bajar. Un chico argentino con el que he charlado en el bus me dice que es normal y me lleva hasta el hostal. Nos damos la mano.

3 chicas israelís, otra vez, en mi habitación. Parecen tener la misma edad que las hermanas de Andreas. Me ducho y salgo a descubrir la ciudad. Tengo hambre.

Vuelvo a estar de camino otra vez.





Recoleta

10 05 2008

Mi último día en Buenos Aires, por lo menos hasta que regrese de Urshuaia. Decido visitar Recoleta que es último barrio que me falta por ver, sin contar los de fuera del centro, los Carmelos de aquí.

Recoleta es el barrio pijo, que de estética es igual que Palermo (nuevo) pero sin tiendecitas de sandwiches donde venden milanesas, ni kioskos de bombones variados basados en el dulce de leche, ni cartoneros. Lo que hay auí son pastelerías finas, chocolaterías finas, peluquerías finas, tiendas de ropa fina, viejos con pañuelos en el cuello y chalecos, señoras con el pelo teñido y tanta laca que llevan en la espalda un cartel de “peligro, inframable“.

En Recoleta también hay centros comerciales tipo Bulevard Rosa, y el cementerio turístico, con muchos panteones y muchos turistas, como yo, sacando fotos, como yo.

Y por último hay un par de universidades: la de Inginería, tipo gótico, que parece que van a salir fantasmas de las ventanas; y la de Derecho, que parece un panteón romano con unas columnas enormes donde parece que van a salir gordos calvos con túnicas, tipo sauna Casanova con Diputación. Cerca está la Floraris Genérica, una flor de hierro que se cierra de noche, dicen.

Como dato anecdótico hay un mercado hippie en pura regla que se monta en fin de semana, para que los hipijos no tengan que salir del barrio para comprar las pulseritas y los collares, ni las medias de rayas ni los pantalones cagados. El perro, eso si, tendrá que ser de raza, y sin pulgas. Es lo que diferencia a un hipijo de, pongamos, un punki.

Esta vez no hay fotos en picasa que no me ha sido posible conectar mi disco con toda la infraestructura necesaria. Así que solo una galería.

Actualizado: fotos aquí.





Sexta noche

10 05 2008

Dolor de cabeza. Desde que me he levantado en Colonia, hasta el momento en el que se ha hecho de noche y me he pegado un ducho.

Salgo a comprar unas empanadas y me preparo el pijama para acostarme a las 10. En eso que aparecen 2 chicas gatospardos que hablan un inglés imposible de entender, pregunto de donde son y son de U.K. Les digo que hablen despacio que yo solo entiendo el inglés europeo. Se juntan un flacucho que viaja con otro más grande, con barba y que dicen que son del Jersey y yo me alegro de que este sea el viaje de un idiota a secas, y no de un intelectual idiota porque no tengo ni puta idea de donde está ese lugar, y además aún los entiendo menos que a las otras. Debe ser como un tío de cádiz hablando en castellano. Todos sus nombres son imposibles.

Me dicen que van a tomar una birra y me voy con ellos. Los de Jersey se piden una sidra, uno de los gatospardos, la que parece tener 20 años, se pide un vodka cola, y la que parece tener 30 una Stella. Yo una Quilmes negra.

Vemos un espectáculo de tango, nos sacan a bailar, yo explico que los españoles no sabemos bailar, bla, bla, beber cerveza, bla, bla, bla. Alimentando los tópicos.

Y ya está. Al albergue y a dormir.

PD-Jersey es una isla que está debajo del Reino Unido, y a la derecha de Francia. Hay unos 90.000 habitantes, y tienes unos 150Km2. A tope. Se huelen los peos unos de otros.





Nada

7 05 2008

Eso es lo que ha pasado hoy: NADA.

Despedidas por la mañana temprano, incluido un beso del fantástico, “Good Luck” e intercambios de email de esos que ya pones en la hoja de “Tirar cuando llegues a casa“, que no tiras ahora por si acaso te va a hacer falta estos días.

Mi plan hoy era llegar a Montevideo, que son 3 horas y media de barco, saliendo a las 15:30, y antes de salir visitar Puerto Madero de día, que lo he visto solo de noche.

He llegado a las 12, en taxi, como un señor, las instalaciones del puerto muy nuevas, con controles como si fuera un aeropuerto, compro el billete y pregunto “¿Dónde están los lockers?” “No hay” “¿Y hay algún sitio donde pueda dejar el equipaje?” “No hay“.

Así que me he sentado en un banco, y he esperado un par de horas, luego el control de pasaportes, sello de salida de Argentina, sello de entrada a Uruguay, otra hora esperando, subir al barco de esos rápidos y sin nada que ver, sentado en una silla 3 horas y media, sin MP3 que no tiene batería, y llegada a Montevideo ya de noche.

A eso de las 7 y algo estaba buscando el albergue por calles oscuras y que huelen a tubo de escape.

De momento la ciudad no tiene NADA, como el día de hoy. La gente del albergue dice que se quedan aquí, jugando al ping-pong y viendo la tele porque fuera no hay NADA.

Yo lo que he visto es mucha gente tomando mate, andando de vuelta a casa, esperando en el bus, vigilando en la garita, con su termo y su taza con ese palito de metal del que se absorbe. Y eso es todo lo que les he visto.

Diremos que el día de hoy ha sido un día de transición, como tantos que me esperan.

Antes de terminar, una foto de los coleguitas de anoche:

Los coleguitas de Buenos Aires





Tercera noche

7 05 2008

Las israelís quieren salir esta noche. Quieren ir a bailar. Preguntan dónde pueden ir al tipo de las rastas, que toma mate y toca la guitarra con un dedo y que está sentado en otra mesa en el albergue.

Él les dice un lugar y se comienza una conversacíón entre los 4.

El fantastico es medio brasileño, medio belga, debe tener entre 20 y 25 años. Las chicas deben tener 20. Dice que quiere aprender a tocar la guitarra porque se dedica a viajar y es un instrumento que tiene movilidad. Le pregunto que tipo de estilo quiere tocar y dice flamenco, luego cambia a bossa-nova, le digo que para esos estilos necesita practicar mucho y cada día. Luego también dice rock, reagge, y va pasando por todos los estilos posibles. Entonces le pregunto que tiene que elegir uno, para empezar, y no sabe cual, y le pregunto “A ver, si hicieras música, ¿qué estilo utilizarías?” y me contesta “Hip-hop“. Un minipunto fantástico.

Se disgrega el grupo y me quedo leyendo un rato. Vuelven a aparecer todos y me dicen las chicas que vaya con ellos. Yo les digo que los españoles no bailamos, pero que a tomar una birra si que voy.

Así que se nos une otro tipo alemán que tiene todos los dientes iguales, pequeños y cuadrados, sin colmillos. Vamos a un bar aquí al lado.

El alemán lleva 4 meses viajando y esta es su última noche. Ha querido dar la vuelta al mundo, en avión. Primero fue de Alemania a la India. Luego a Australia, después a Hawai, luego California y ahora a Buenos Aires. Usa unas gafas John Lennon sin una patilla y con el cristal roto, que dice se compró en Delhi cuando rompió las suyas. Le perdono el minipunto porque nos burlamos de los que van a la India del royo místico, a encontrarse a si mismos.

El alemán se va y dice el fantástico, tras filosofear sobre “trabajo una cocina, viajar, trabajar para vivir, bla, bla, bla” que juguemos al billar.

Las chicas no saben, yo digo que tampoco, pero que vale. Nos mezclamos y yo le digo a mi pareja:

-It doesn’t matter if you win or you lose. The important is do it whit style.

Un homenaje al Javi al que tanto le gustan estas cosas.

El fantástico mete muchas bolas, pero nosotros jugamos con estilo.

Finalmente ellos se van a bailar y yo me vuelvo a dormir.





Palermo

6 05 2008

Al regresar al albergue con las pelotonas veo que son las 12, así que decido que me voy a Palermo. Ellas quieren ir al Retiro a buscar unos billetes, así que me largo solo.

Visito primero lo que debe ser Palermo Nuevo, porque hay un Palermo Viejo. Es donde están los parques, el zoo, el jardín botánico. Mucho verde: cesped, arboles grandes, arboles pequeños y lagos.

Hay una de esas grandes avenidas que tanto gustan por aquí, la Avd. Libertadores, y el cielo se corta con algunos edificios altos y blancos, de esos que dan el tono gris con el que estoy asociando la ciudad.

El barrio es de clase acomodada, se nota por ese algo que no se describir y que se esta, por ejemplo, en el Hospital Militar, pero no esta en el Fastenrath, por ejemplo, un algo que da clase a la zona. Aquí se puede traducir en calles mas estrechas, de 2 carriles, con muchos arboles, y edificios con obra vista, que por primera vez en mi vida puedo decir que dan variedad a tanto edificio blanco. Y algún edificio setentero de esos de racholas pequeñas y negra.

Me siento un rato en el parque, como el ultimo trozo de fuet, pero rapido porque me meo. Vivir con Andreas me ha trasformado, y es que todo lo malo se pega. Así que entro en el Jardin Japones, y voy directo al lavabo. Aprovecho que esta limpio.

Luego me dirijo a la parte de Palermo Viejo. Esta zona me gusta. Hay casas bajas, de colores, mezcladas con edificios altos, como setas a la sombra de los pinos. Mucho taller de reparación de coches, y bares. Como en la plaza Cortazar, a las 4. De postre un panquenque con dulce de leche.

Pateo un rato mas el barrio, me tomo un café, llamo a mi madre, y a la estación de autobuses para reservar un billete para el sábado, para ir a Mendoza, en un bus cama. Elijo la opción Suite, también llamada Ejecutivo. La polla.

Vuelvo al albergue, ya de noche, parando antes en el Portal de l’Angel de aquí, la calle Florida, para comprar unas sandalias, para la ducha, que se me han olvidado.

Esta siendo todo muy fácil, y ya sabemos que siempre me pasa algo.

Fotos de esta parte aquí.





La Boca

6 05 2008

NOTA: Este teclado no tiene acentos.
Jet-Lag = a las 7 despierto. Pero esta vez me he quedado dando vueltas hasta las 8:30.
Las pelotonas israelís quieren ir a La Boca y yo tambien, asi que nos juntamos.

-You are the guide - me dicen.

Parece que se me nota a kilómetros que solo voy a hacer lo que me de la gana y voy a ir por el camino que yo elija.
Me advierten en el albergue que no me salga de las calles que ellos me indican, que el otro dia atracaron a un par de turistas. Que el barrio es peligroso. Y aunque yo voy mas o menos normal, las pelotonas van con chanclas y bermudas. Se nos huele, vamos.
Asi que vamos caminando, sin salir del camino marcado. El barrio es el que se ve en la peli de la “Luna de Avellaneda“. Son casas viejas en calles viejas, con cristales sucios. Podria ser perfectamente el paraiso bohemio, el SOHO lodinense. Vemos La Bombonera unos descampadas mas lejos, pero no nos atrevemos a salirnos de camino y acercarnos.
Llegamos al puente de Avellaneda y al rio podrido que lo cruza. Olor a cloaca y basura. A los pocos metros esta la calle El Caminito, que es lo que todo el mundo va a visitar. Es un barrio que de la explotación turística parece de juguete. Son casas de madera pintadas de colores, pero llena de restaurantes, exposiciones y venta, amigos que te enumeran los deliciosos asados que puedes degustar en el restoran de al lado. También tanguistas que se ofrecen para una foto, unos bomberos promocionando no se que, y un tipo clavao a Maradona de hace 20 años, cuando no era un gordo.
Una cocacola y al bus 29 para regresar al albergue.

-You are the guide - me dicen de nuevo, al bajarse del bus y no tener ni puta idea de donde estábamos.

Fotos de hoy, a partir de aquí
PD - Las chicas se llaman Adi y Gal.





Segunda noche

6 05 2008

Grrrrr, bufff, grrrr, bufff -imagina unos ronquidos y una respiración fuerte.





El Centro

5 05 2008

Efecto Jet-Lag, a las siete en pié.

Desayuno pan con mantequilla y un café con leche.

Salgo a la calle.

Camino, bus, camino.

Estación El Retiro. Pregunto por los horarios de bus para Mendoza.

Como una milanesa, camino, camino.

Pregunto por una calle en castellano, me responden en inglés. Digo “Thank You“.

Camino, camino, como un alfajor de maicena y dulce de leche.

Saco unas fotos.

Pregunto por el barco hasta Montevideo.

Camino, camino. Hasta la polla de caminar.

Cojo el subte. Vuelvo al albergue. Como los cacahuetes del Juanan, un cacho del fuet de la abuela de Andreas, patatas chip y una naranja.

Siesta de 2 horas.

Subte. Camino. Puerto Madero. Unas fotos. Camino. Mas hasta la polla de caminar.

Descubro preocupado que he perdido mi DON para la orientación. Concluyo que es el mapa que llevo, que está dibujado al revés, con el sur hacia el norte. Me alegro.

Vuelvo al albergue. Me ducho. Paseo por San Telmo y ceno en el sitio romántico-decadente y vacío regentado por una matrimonio mayor enfrente del mercado.

Llego al Locutorio-Internet.

PD-Los argentinos de Buenos Aires hablan con “sho, sho, sho y más sho“. Quinto tópico.

Aquí las fotos de ayer y de hoy, como quiere en Andrews.





Primera noche

5 05 2008

He contactado con Romina. Ha sido un poco con pinzas, pero Oriol me mandó su dirección, y resulta que estaba en Buenos Aires por unos días, porque ella es de Mendoza.

Quedamos anoche Romina, una amiga de ella Eugenia, y yo. Cenamos en una pizzería en Corrientes y luego nos tomamos unas Quilmes en la zona del Congreso. Me moría de sueño.

Andamos por las calles desiertas, con las farolas colgadas en hilos en mitad de la calle, y de color amarillo. Me hablaron de los cartoneros, las familias enteras que viven de buscar en la basura cartones y plásticos. Se les ve por cruzando las calles con carros cargados de cosas. También me hablaron de los niños que fuman crack. Cosas bonitas.

Ellas se iban de fiesta, pero yo ya me retiré. Cogí un bus y cuando estaba dentro de mi cuenta que no sabía cuando bajarme, que todas las calles son iguales, cuadradas. Así que me bajé a ojo, y fue unas 9 calles antes. Pasé algo de miedo. Solo había algún borracho haciendo eses y gente durmiendo en las escaleras.

Pero no pasó nada y llegué bien a mi albergue, donde ya dormían las dos Israelís y pude desmayarme para terminar mi primer día en Buenos Aires,





San Telmo

4 05 2008

Chelo me dijo “Buenos Aires te va a encantar. Es tango. Se respira tango, se vive tango“. Y yo cuando he llegado lo único que he visto ha sido una ciudad con aspecto de Valladolid en domingo, con el sol blanco que todo lo estropea, edificios claros y modernos, de cristal y aluminio, con máquinas de aire acondicionado en cada ventana, y grandes avenidas. Como Valladolid cuando se cruzaba para ir a Lugo.

Le he dado un poco de margen. Es domingo y los domingos son domingos en todo el mundo. Había que esperar a una luz un poco mejor.

Cuando he caminado por San Telmo he cambiado de opinión. El suelo adoquinado, las calles mas estrechas, con casa viejas y bajas, y bares donde sonaban tangos, en directo, bailarines y guitarristas por las calles, también estatuas estilo Ramblas. Y olor ha asado. Primer tópico.

He recorrido desde Plaza Dorrego donde había un mercado que se monta los domingos donde se vende desde pinturas a sombreros y antigüedades. He recorrido calle Defensa hasta Plaza de Mayo, la Plaza Catalunya de aquí, y donde el tonto del Ismael Serrano cantaba aquello de las madres de Mayo. Todo el recorrido lleno de grupos tocando o bailando y paradas de las cosas que se venden en todos los mercados callejeros del mundo: pulseritas, pañuelos, collares, cuadritos, objetos antiguos, y hasta un “donde está la bolita“, pero sin voz de cazalla y vestido con un gersey de pico, una camisa y un peinado de universitario de Oxford, porque dicen que aquí los delincuentes visten de traje. Segundo tópico.

En Rusia no hay ensaladilla, ni en china rollitos de primavera, ni en Pekín se puede comer pato Pekín. Pero aquí si que venden empanadas, y no se llaman empanadas argentinas, se llaman simplemente empanadas. Eso es lo que he comido y estaban buenas y baratas. Tercer tópico.

A las 3 todo se ha parado: jugaban Boca contra Riber en La Bombonera. Daba miedo ir por la calle. Ni un coche, ni un alma, y todo en silencio. He sabido que ha habido un gol por los gritos. Cuarto tópico.

Después de deambular un rato mas por el centro, por una calle que debe ser el Portal de l’Angel de aquí, y llegar hasta El Congreso, he cogido el subte (metro) y he vuelto al albergue. He prometido a Amanda que voy a ser una persona limpia y que no voy a llevar la misma ropa una semana. Así que me he duchado. Cumplo mis promesas.

Me falta un tópico: los argentinos hablando en argentino. No he hablado con nadie, pero cuando lo haga espero que sea cierto lo que pienso: exageran el acento a llegar a España. De momento por lo que he oído no dicen mucho el “sho, sho, sho y mas sho“.





Primer momento

4 05 2008

He llegado a Buenos Aires después de 12 horas de vuelo como si llegara de un viaje a Valencia en el Euromed. Debe haber sido la almohada del Noelia o la hora de salir, a las 1:30, viajando toda la noche, o puede que haya sido la resaca que arrastraba todo el día y las escasas 4 horas que dormí el sábado. Sea lo que sea ha funcionado, y he llegado sin problemas de Jet-Lag y fresco como una rosa. Y hasta oliendo bien.

En el control de pasaportes no han puesto problemas por no tener vuelo de vuelta, ni dirección en el país. En el control de equipajes si que me han parado y no me han dejado entrar ni las 2 naranjas ni la manzana. Sin embargo no ha habido problemas con los quicos ni con las chuches. Ni con el fuet de la abuela de Andreas. Va a ser cierto eso que dice el punki y los transgénicos van a ser peor que los derivados del petróleo. Eso si, me han dado un recibo por la fruta retirada. Cuando salga del país la pediré de vuelta.

Como estaba tranquilito y era bastante pronto, 9 de la mañana hora local, me he sentado en la sala de espera y he revisado el apartado “Sleeping” de la guía de Buenos Aires. He señalado 3 sitios que parecían los más interesantes, todos ellos albergues de habitaciones compartidas de la cadena Hosteling International. Chelo me dijo como ir al centro, también lo indica la guía, pero además he preguntado en el punto de información. No tenía prisa, vamos.

Todo ha sido fácil: el cambio de euros a pesos en el Banco Nacional (1€=4,9pesos): el bus Manuel Tienda León al centro; llegar al primer hostal en San Telmo, en el que ya me he quedado; cargar con los PUTOS 20 kilos de mierda que llevo a cuesta que gracias a la supermochila de Matildita que hace que no se noten (algo debe importar que sea marca DECATHLON).

Y ya hospedado en el Hostel-Inn Buenos Aires, en una habitación compartida con dos chicas Israelís, ha comenzado mi primer día de viaje lejos de mis amigüitos.