Cruzando los Andes, otra vez

26 05 2008

Salta se encuentra a unos 1.600 m de altitud. Para llegar al desierto de Atacama se tiene que volver a cruzar los Andes.

Otra vez el terreno está pelado, y no hay vías del tren que me hagan imaginar otros tiempos. Pasamos por varios salares, vemos burros y llamas, y algún que otro pueblo polvoriento que solo sirven para que pasen la noche o coman algo los camioneros. Todas las caras de la gente son oscuras por el sol y arrugadas. Cactus a los bordes de la carretera.

Llegamos al paso de Jama, frontera Argentina, que está a 4.200 m de altura. Me duele la cabeza. Tenemos que estar un rato allí para el control de pasaportes. 2 horas más tarde llegamos a la frontera chilena, en San Pedro, donde de nuevo comprueban los pasaportes y nos hacen abrir las mochilas. Me sigue doliendo la cabeza.

Nos subimos al bus y a las 5 minutos nos paramos: “San Pedro de Atacama“, dice el chofer. Está a 2.400 m de altitud y no se me pasa el dolor de cabeza.





Noche #21

26 05 2008

Noche del sábado.

El domingo a las 7 de la mañana tengo que coger el bus para San Pedro de Atacama, así que a las 6 hay que levantarse. Martina y Theresa, las chicas austriacas, también cogen el mismo bus, así que nos juntamos para cenar y quedamos para irnos juntos para que nadie se duerma.

Ellas hacen una ensalada y yo compro quiches argentinas en el super. Nos quedamos en el hostal, viendo The Bourne Identity, y bebemos vino, barato y cabezón.

Después del todo el día dando vueltas y del bajón de la cena, poco más apetece, y me preocupa no lenvantarme a la hora, porque el próximo bus sale el miércoles. Así que a dormir.





El tren de las nubes

24 05 2008

Leo antes de venir a Salta, y que es realmente el motivo principal por el cual he parado aquí:

Luego de una ausencia de 2 años, debido a que el gobierno decidiera paralizarlo en 2005 por desperfectos por parte de la empresa que tenía su concesión, el Tren de las Nubes volverá a recibir pasajeros desde marzo del 2008.

El famoso tren recorre un trayecto de 217 Km. en el norte argentino, comienza su trayecto en la estación de la ciudad de Salta (1.187 metros sobre el nivel del mar) y lo finaliza en el viaducto La Polvorilla a 4.220 metros de altitud. La llegada al fin del trayecto significa anclar realmente en el cielo.

Durante su recorrido se pueden apreciar bellísimas imágenes, montañas de la Cordillera de los Andes, el valle de Lerma, la Quebrada del Toro; y atravesar tres tipos de climas diferentes el subtropical serrano con pocas precipitaciones, el semi-desértico y finalmente al desértico total.

Esta travesía con tintes de aventura es realizada por la locomotora a una velocidad de 35 Km. /h, atravesando puentes o laderas, donde se pueden apreciar debajo las nubes, bordeando precipicios no aptos para cardíacos y circulando por un sistema de vías dispuesto en zig-zag y espirales; realmente fantástico.

Así que lo primero que hago al llegar es preguntar dónde puede ir a comprar los boletos y me dicen:

-El tren no funciona todavía. Creo que hay unas piezas paradas en la aduana en Buenos Aires, y hasta que alguien no vaya a resolverlo - entendiendo por resolverlo soltar la pasta que se tenga que soltar- no habrá tren de las nubes.

Así que esto es lo que he visto del tren de las nubes, tras 12 horas de viaje por llegar aquí: NADA.





Los porteños

24 05 2008

Llego al hostal y hay un par de porteños arreglando algunas cosas con Matias, el tipo de que está en recepción.

Cuando me ven entrar me dicen “Che, vite, ¿vos sos español?“, y yo “Si“, y ellos “Madrid es la mejor ciudad de España” y yo “Si, que es bonita si, pero yo soy de Barcelona y tenemos mar“, y ellos “Las españolas son recalientes, viste“, y yo “no lo creo, pero bueno, yo soy catalán, y las catalanas son muy difíciles, de hecho en mi vida he tocado a una catalana“, y ellos “escuchá- a Matías - ¿dónde están los boliches? Esta noche he quedado con una mina de Jujuy, me ha enviado eshhhyya un mensaje, vite, y viene con una amiga” y Matías, “pues esta noche hay unas lecciones de empanadas y nos juntamos los del hostel” y ellos “che, ¿hay zona privada para estar con las minas?“, y Matías, “No. Son xxx pesos - referente a las gestiones que estaba haciendo“, “boludo, pagá -le dice uno de los tipos al otro tipo” y mientras uno paga el otro se me acerca y me da una tarjeta, Alexis nosequé, “Che, Matias, aquí las minas con más fáciles que en Buenos Aires“, y Matías “igual de difíciles“, y el tipo “No te creo. Son más fáciles. Che vamonos“. Nos damos todos las manos y se van.

Matias me mira y me sonríen cuando se han ido.

-¿Qué edad tienen? - pregunto.

-24.

-¿Y son todos así?

-Fijate que yo creía que eran pareja cuando los he visto a entrar- concluye Matías.





Salta

24 05 2008

Salta está al norte de Argentina, y es una ruta casi obligatoria si se quiere ir a San Pedro de Atacama. Está al este de los andes y en un valle, con lo cual la ciudad rodeada de montañas. Conserva algo del estilo colonial, que no sé muy bien lo que significa, pero que viene a ser que hay casas viejas y bajas con porches, tejados, columnas, etc, que pertenecieron a los colonos que invadieron esta zona.

En esta parte del país la gente es bastante racial, con rasgos indios: cara larga, nariz larga, orejas largas, boca recta y labios gruesos, piel oscura y pelo negro.

Las calles vuelven a ser en forma de libreta cuadriculada, con aceras estrechas y 2 carriles para los coches, con de nuevo la sensación de andar chocando con la gente todo el tiempo y pasar los coches demasiado cerca.

Hay un par de calles peatonales repletas de comercios y puestos de comida, una plaza principal llamada 9 de julio, muchas iglesias, porque es un centro episcopal, y un parque al este y cerca de la estación de autobuses con un lago de color verde, barcas a pedales o remos, ocas, y un puente donde los enamorados tienen la oportunidad fácil de decirse que se quieren, no, yo más, no yo más caramelito, mientras en los puestos alrededor del parque de música pirata, palomitas y ropa, suena una cumbia que llora por Salta.

Hay mucho niño uniformado por las calles, las niñas con unas faldas que creo que son demasiado cortas para la edad que tienen, o es que no entiendo el idioma secreto de los uniformes de colegio. Otro día hablaremos sobre el tema de las minifaldas y como por aquí se juega con la parte oculta que hay desde la rodilla hacia la cintura, y como en España estamos más acostumbrados al juego desde el ombligo hasta el límite legal de ir enseñando el pubis afeitado.

Hay mucha gente que usa la bicicleta y en general, y a pesar del tráfico que hay en las calles principales, es un lugar tranquilo.

Se puede visitar el cerro de San Bernardo, que es una cima a 269 metros de altura desde la ciudad, y a la que se puede subir usando 1070 escalones en un vía crucis, o usando el teleférico si el tema del vía crucis te la suda, que para sufrir ya vas cada mañana a la hora en punto a la oficina, y nadie te da el cielo por eso.

También está el tren de las nubes. Pero eso es otra historia.

Fotos aquí.





Noche #20

24 05 2008

Noche del viernes. Estoy en Salta.

Me junto con un par de chicas austriacas de la habitación, Martina y Theresa, y nos vamos al bar del otros hostal que hay cerca del nuestro. Es una terraza y hacen un curso de empanadas. Conozco a un par de bilbaínos que están dando una vuelta de 5 meses con una furgoneta por Chile, Argentina y Uruguay (www.photoblog.com/tronson). Se van a una mesa con 2 irlandeses y beben cerveza.

Se nos une a la mesa una chica de Bélgica que está dando la vuelta al mundo durante un año y medio. Ya he perdido la cuenta de gente que anda dando la vuelta al mundo, pero esta es la más joven y la más bonita también. Bebemos cerveza Salta y vino de 8 pesos (1,5€).

Pasa el tiempo y nos vamos al centro a tomar algo. Me tomo un pancho por el camino porque no he cenado. La ciudad es amarilla y blanca.

En la plaza 9 de julio nos sentamos en una terraza donde se oye a una banda en el interior tocando versiones de Juanes. Nos tomamos un fernet en honor a Juanqui y Ana (Mendoza).

Ya bastante borrachos nos vamos al hostal. La ciudad da seguridad. De camino vemos unos billares bastante oscuros con una máquina de música y una mujer de edad indefinida entre 30 y 50 bailando. Tenemos la obligación de entrar y echar unas partidas. Nos pide un chico de 19 años jugar a dobles, y echamos varias partidas.

Finalmente, con el fernet ya quemado en parte para evitar la resaca, nos vamos a dormir. Son las 4 de la mañana.





Monedas de cobre

23 05 2008

Una de las cosas que mas me han llamado la atención de Argentina es la falta de monedas. En todos los lugares hay carteles solicitando el cambio justo. Las máquinas de refrescos usan fichas que has de comprar en kioskos. Los cospeles.

Preguntando me explicaron porqué: la moneda vale tan poco, que el cobre con el que se hacen es más valioso, así que la gente las funde, y el estado no hace más, supongo, por no hacer un nuevo molde con otros materiales (y tener que cambiar todos los sistemas de reconocimiento de monedas).





Noche #19

23 05 2008

Noche del jueves.

Ciudad universitaria, bares guarros, gente joven… un jueves fiesta grande asegurada.

Yo me espero hasta las 21 horas me junto con una pareja de alemanes y nos vamos a la estación de autobuses. Yo viajo para Salta y ellos a Buenos Aires. A las 22:15 salen los buses.

Así son las cosas, no sé en que día vivo y no había caído en la cuenta cuando compré el billete. Mi noche se pasa dando tumbos en un asiento semicama en el que esta vez si que no me caben las piernas. Llego a Salta a las 10 de la mañana.

Mañana es viernes a ver si me acuerdo.





Los Cospeles

23 05 2008

Después de mis primeras fotos hoy, veo que no solo no fotografía mi encuadre, sino que además los colores se van para el orto. Me he dado cuenta que tenía que resolver el asunto a mi estilo y quitármelo de encima.

Así que he ido a una tienda de revelado fotográfico, que me han enviado a una tienda de cámaras, que me han enviado a una tienda de cámaras digitales, que me han enviado a una tienda de objetivos, que me han enviado a un local de repaciones que finalmente me han dicho:

-Tenés que ir al Sony Center del shopping Dino Saurio Mall, en el Orfeo, -anota en un papel - y te escibro Dino Saurio separado porque se conoce como el Dino. Y andá en taxi que está lejos.

Así que he cogido un taxi, con dificultad porque el centro estaba cortado por las manifestaciones, y no iban los trolebuses (Nota: Un trolebús necesita de los cables para funcionar, por lo tanto tiene un camino y es el único que puede realizar. Si se corta el camino en alguna parte, no hay trolebús).

El Dinosaurio Mall es un centro comercial que está junto a otros centros comerciales a unos 20 minutos del centro, y que viene a ser como un Montigalà. He encontrado el Sony Center y he solucionado el tema de la cámara definitivamente, a mi estilo.

Me he tomada una cerveza, ya tranquilo y agradeciendo a las flores mi suerte para resolver la mala suerte, por agradecerle a algo, porque al no creer en dioses, a veces uno echa de menos darle gracias a algo. Y entonces han llegado Los cospeles.

Una vez superado el estado de emergencia, he vuelto al estado del Viaje de un Idiota, así que he querido regresar al centro en omnibus, no usando los remises que son como los taxis ejecutivos. He preguntado a la chica del punto de información del shopping dónde se cogía el bus, me lo ha dicho y ha añadido:

-Necesitas comprar un cospel en el kiosko

Voy al kiosko y pido un cospel y me dicen

-No tengo
-¿Y sabes donde puedo comprar?
-Pues por aquí no.
-¿Puedo comprar en el omnibus?
-Mejor repetí conmigo “Padre nuestro que estás en los cielos”.
-Entonces, - pregunto - ¿no hay forma de comprar un cospel, pero necesito uno para usar el omnibus?
-Bienvenido a Argentina.

Un tipo que compraba algo y que entra en la conversación me dice:

-En el bus podés comprar, pero te revientan. Probá en los kioskos alrededor del shopping. Esperá que te indico el camino. Si cruzás la carretera tené cuidado que no hayan autos que te pasan por encima. Esto es Argentina.

Encuentro los kioskos y en todos pone “NO SE VENDE COSPELES”. Pregunto desesperado y me dicen que pruebe en el shopping Libertad, que está al lado. Voy al otro shopping y pregunto en atención al cliente por un kiosko.

(Intermedio melodramático: El tipo de la atención al cliente me ha hecho casi llorar por unos de esos arrebatos que me entran cuando alguien me produce una extrema ternura. Era una persona con problemas al andar y al hablar, totalmente elegante con su camisa blanca y su peinado clavado a raya, con una infinita paciencia con un gilipollas que no quería entenderle cuando le decía que tenía que ir a otro lugar que estaba dónde él le indicaba para resolver el problema que tenía, y siempre con una sonrisa. He tenido que tragar saliva para que se me pasara la pena)

En el kiosko otro cartel de “NO TENEMOS COSPELES”, que ya parecía que se estaban avisando entre ellos y diciendo “que te mando al español, pon el cartel y echamos unas risas, a ver a donde llega buscando“. Le digo a las mujeres del kiosko.

-¿De verdad que no hay cospeles?
-Ay no, lindo, ¿de donde sos?
-De España. Llevo media hora buscando un cospel, y no hay forma y quiero coger el bus.
-Pues comprá una tarjeta y la cargás de viajes.
-Pues (pensamiendo interno ¿PORQUE COÑO NO ME LO HA DICHO NADIE ANTES?) dame una y carga un viaje.
-¿Solo querés un viaje?
-Si, que me voy esta noche.
-Pués no, lindo, ya te vendo un cospel mío.

Y me da su cospel y un caramelo.

He podido coger el omnibus y volver al centro. Podía haber cogido el remís desde el primer momento, pero entonces ahora no habría tenido esta historia, ni me habría dado la ternura, ni una mujer mayor me hubiera llamado lindo. A fin de cuentas este es el viaje de un idiota.





Córdoba

22 05 2008

Córdoba es una ciudad universitaria. Eso significa que: está llena de gente joven, algunos uniformados, otros no; hay muchas librerías, unas especializadas, otras no; hay muchos bares de cerveza, algunos sucios, otros no; hay mucha comida rápida, algunas sanas, otras no; hay un montón de lugares para hacer fotocopias, algunas a color, y otras no.

La ciudad es muy grande, plana, con pocos edificios altos, la mayoría en el centro. Hay un riachuelo que rodea la parte del centro. Las calles son de una única dirección y 2 carriles, y las aceras estrechas, así que todo pasa muy cerca: los coches casi te tocan y tienes que andar esquivando personas todo el tiempo. En todos los pisos bajos de las casas del centro hay algo: un kiosko, un bar, una zapatería, un kiosko, una librería, una tienda de jeans, un kiosko, un internet, una cafetería, un kiosko, una peluquería, un momento, no he visto peluquerías, otro kiosko, etc.

De vez en cuando hay una plaza, con árboles, una estatua y/o una fuente. Todos los bancos están juntos, y todas las agencias de viaje y servicios turísticos. Hay unas calles peatonales que están llenas tiendas de moda y galerías estándar. Repletas de gente.

Han habido varias manifestaciones que han saturado el centro: una de ambulancias de urgencia y otra de algo del campo. Un soldado reclamaba algo a los EE UU y exigía la devolución de las Malvinas a Inglanterra con un Nunca Mas. Varios estudiantes le escuchaban.

Básicamente se viene aquí por la oferta cultural y por el ambiente universitario. Los edificios son normales como un día cualquiera entre el martes y el miércoles. No festivos.

Fotos aquí.





Noche #18

22 05 2008

Noche del miércoles.

Un reencuentro con las primeras noches de los primeras días. Hostel con bar y gente jugando a las cartas, navegando por Internet o bebiendo cerveza. Yo prefiero dar una vuelta para descubrir que todo esta lleno de estudiantes llenando todas las terrazas, en este verano que no acaba de términar y que ya tenía que ser invierno.

Como un par de panchos completos con 2 salsas y patatas fritas de esas muy finas. Hablo con las camareras que se ríen de mis tonterías y de mi acento. Es extraño ser yo el que tiene acento, y no ellos.

-¿Quieres un sorbete?
-No, gracias, creo que tendré bastante con la cocacola.
-El sorbete es para beber la cocacola (una pajita, vamos).

Paso un par de horas en un Internet copiando las fotos y poniéndome al día con el blog.

Regreso al hostal y las 3 niñas israelís que se parecen a las hermanas del Andreas están leyendo y escribiendo sus diarios. Con la luz encendida y un ventilador. Me entran ganas de explicarles eso de que yo no puedo dormir así, que me ahogo con el aire, pero pienso que voy a tener que empezar a eliminar algunas de mis manías.

Me pongo los tapones, me cubro los ojos con el pañuelo y digo “good night“.





On the road again

22 05 2008

En el aeropuerto de Santiago una mujer mayor lee con detenimiento la sección de necrológicas, de una ciudad que no es la suya, con la misma atención que un aficionado al futbol lee los resultados de las ligas extranjeras.

Un par de niñas de no más de 10 años mantienen la conversación más adulta que cualquier otra que haya escuchado a cualquier niño Emo de los que deambulan por las calles de Chile. Generación perdida, promesas de mejoría.

Uno españoles con chaqueta de montar a caballo, con mocasines, comentan que no hay derecho a que les den unos asientos tan pequeños.

Unas señoras-señoras chilenas dicen que el avión de aerolíneas argentinas no va a llegar a su destino. Y se abrazan porque están alegres por ir juntas a Buenos Aires.

En el control de pasaporte descubro que la mujer que pienso mantiene una buena figura para los 45 años que debe tener, es mas joven que yo por unos meses.

El policía pasa más tiempo de lo normal con mi pasaporte y comprueba hoja a hoja que no sea falso. No sé si le desconcierta la foto de terrorista que tengo o que la mujer de antes tuviera mi edad.

En el camino del omnibus que me lleva del aeropuerto internacional de Buenos Aires al aeropuerto nacional, reconozco todos los lugares por los que pasamos: San Telmo, Centro, Recoleta, El Retiro. Descubro un área de chabolas detrás del El Retiro y que se extiende por todo el puerto del río de la Plata y que llega hasta el almacén de containers, algunos abandonados en un descampado, condenados a pudrirse, con unas letras que dicen “Controlado por radar“.

Me aburro en el aeropuerto, sin nada que mirar. Me desmayo en el despegue, para superar el problema que tengo de aire en el cráneo. Siempre funciona.

Aterrizo en Córdoba y no llueve, y hay un sol que comienza a esconderse y todo se tiñe de naranja. Por las ventanas abiertas del autobús A5 entra la brisa de la tarde con olor a trigo. Se avería antes de llegar al centro y nos tenemos que bajar. Un chico argentino con el que he charlado en el bus me dice que es normal y me lleva hasta el hostal. Nos damos la mano.

3 chicas israelís, otra vez, en mi habitación. Parecen tener la misma edad que las hermanas de Andreas. Me ducho y salgo a descubrir la ciudad. Tengo hambre.

Vuelvo a estar de camino otra vez.





El asado

14 05 2008

Mas vale tarde que nunca, aquí las fotos del asado en casa de la familia de Chelo.





Cruzando los Andes

13 05 2008

Uno de los californianos también va a Valparaíso, así que cogemos un taxi juntos y le ayudo con unos problemas que tiene con la reserva de Internet. Salimo a las 8:30.

El bus va subiendo los Andes argentinos por una carretera bastante buena. Esta parte de la montaña es solo piedras y conforme va subiendo van apareciendo la nieve. En todo el camino hay una vía del tren que está abandonada, pero que conserva los puentes y túneles y algunas construcciones para protegerla de la nieve. Tiene el aspecto de haber dejado de funcionar hace mucho tiempo, pero imagino debió ser un viaje fascinante. Como el tren que comunicaba Alacañiz con Teruel, y del que solo quedan las estaciones. Pienso que no hace falta ir tan lejos para encontrar vías de tren con historia….

Veo a un par de personas ataviados de Coronel Tapioca que cruzan los andes siguiendo esta vía. Otro buen viaje, pienso, como ir de Moscardón a Albarracín, vuelvo a reflexionar con mi mente infantil.

Llegamos al punto más alto del trayecto que es el paso fronterizo en Libertadores, a 3.185 metros de altura. Mendoza está a unos 750 m, así que en 2 horas hemos subido 2.500 m.

Otra vez tengo problemas porque llevo 2 bananas que no me he acordado en declarar. Menos mal que se enrollan y entienden que no me he dado cuenta. Pero ya amenazaban con multa de 100$ por entregar una declaración falsa de aduanas en la que señalaba el NO en no llevo productos de ese tipo.

NOTA MENTAL: No volver a llevar nunca mas fruta encima. Si me sobra, lo tiro.

A partir de ahí ya empieza el descenso en la parte chilena. El paisaje es más verde, debido a la humedad del mar. Aquí la carretera es sinuosa (otra palabra fea), llenas de curvas, vamos.

Se me hace bastante pesado el trayecto hasta llegar a Valparaíso. Conforme nos vamos acercando el cielo se va cubriendo de gris, y alguien en el bus dice que es el polvo que sale de las explosiones en las minas que hay cerca, otros dicen que son las cenizas del volcán, que las trae el viento. Comprobamos finalmente que simplemente está nublado.

Al llegar a la estación del omnibus en Valparaíso me encuentro con Pily que está esperando. Son las 3 de la tarde, me duele la cabeza, tengo sueño, hace frío y todo está gris. Han sido un trayecto espectacular, pero me ha sentado fatal.

Adiós Mendoza, hola Chile. Argentina, ya mismo vuelvo.





Noche #9

13 05 2008

Pasa a recogerme el padre de Chelo. Es la noche de despedida, porque mañana me voy a Chile.

Me lleva a casa donde está la madre y la hermana Ana con Juanqui. Para cenar hay empanadas al horno y bocadillas de miga (pan de molde sin borde) de queso y palmitos (piña) y jamón cocido y queso. Bebemos cerveza y como sorpresa final nos tomamos un par de copas de Fermot (creo que se escribe así) fernet con cola, un licor oscuro y amargo de 45º que entra sin darte cuenta pero que pega un buen pelotazo. Es lo que bebe ahora la gente joven.

Hablamos, hablamos y hablamos, perdón, corrijo, hablo, hablo y hablo. Me llaman Valeria y Pablo por teléfono para despedirse. Valeria está en estado de 15 semanas y tiene que cuidarse.

Me despido con esa tristeza que me entra cuando me tratan tan bien y me tengo que marchar. Me dejan en la misma puerta del hostal. Nunca he sabido como comportarme cuando me tratan como a un familiar, soy pésimo para este tipo de cosas y nunca sé como dar las gracias

En la habitación están los 2 californianos y 3 peggis nuevas. Son mas de las 12. A una de las peggis le ha dado por leer una revista y tiene la luz encendida hasta pasada la 1 y media. No entiendo como sus amigas o los californianos no le han dicho que apagara la luz de una puta vez. Yo tampoco digo nada. Me espera una noche corta e incómoda. Intuyo.