Antes de salir

3 05 2008

Faltan apenas 4 horas para que suba al avión hacia Buenos Aires. Me hubiera gustado escribir mucho mas sobre los preparativos: los libros que he leído para encontrar los lugares a visitar y las conexiones entre ellos; las gestiones que he tenido que hacer para dejar el piso en condiciones; todo el trabajo que he dejado preparado en la librería; como he previsto poder solucionar problemas desde la distancia; el agobio que me ha entrado de estar sentado en la mesa mirando mapas y apuntando en una libreta; lo extraño que es preparar un viaje así, mientras tengo que andar pendiente del trabajo. Me hubiera gustado escribir mucho mas, pero no lo he hecho.

No he podido porque hasta hoy mismo no he sido consciente de que realmente me voy. He hecho una vida completamente normal. Con al diferencia de sentirme muy feliz casi todo el tiempo. Libre. Con suerte.

Uno siempre lleva encima una lista de tareas pendientes. Y la lista cada vez es más larga y no nunca llega el momento de ponerse al día. Yo me he puesto al día de algunas de las cosas que siempre he pensado hacer y no había hecho, como llamar a los viejos amigos y preguntarles como les va, qué ha sido de sus vidas.

De todo este tiempo previo, es lo más importante que me ha pasado. Eso y descubrir que los amigos están ahí para apoyarme, diciendo que me echarán de menos, que quieren saber de mi, que por favor vuelva. Incluso ese comentario que a mi tanto me gusta “¿y ahora quién lo va a organizar?”. Saben que me gusta oirlo y por eso lo dicen, aunque no sea verdad.

Sobre lo que me llevo, pues lo normal: 1 saco de dormir, con una sábada de seda para 5º adicionales; 2 tejanos; El pantalón de chandal de Matilde; 1 pantalón cagón indio; 1 bermudas; 3 camisas manga larga; 2 camisas manga corta; 4 camisetas manga corta; 3 camisetas manga larga; 1 chubasquero; 1 toalla; 1 forro polar DECATHLON (el que todo el mundo tiene); 1 pantalón de pijama (lo necesito); 12 calzoncillos, de los colgones, claro; 12 pares de calcetines; 1 bañador; botiquín con un montón de pastillas para el dolor de cabeza, pastillas para ir al baño y para dejar de ir, antimareos, antivómitos, antimalaria, gasas, vendas, yodo; y el neceser con lo de siempre.

Las putas guías (la lonely de sudamérica y la de centro américa) y 2 mapas de todo el continente. 2 libretas en blanco y una ya escrita con las conexiones y posibles rutas. Bolis, celo, lapices.

Tenía seleccionados un montón de libros, pero al final solo me llevo el “Saber perder” del Trueba, “Los ríos perdidos de Londres” de Javier Calvo y “Mutantes“, de varios autores. Cuando los lea los regalaré y iré comprando nuevos. Quería llevarme mas, pero pesan mucho.

Luego llevo las 2 cámaras de fotos y un disco externo. Y por último la almohada de Noelía, que ocupa bastante y no sé si me cansaré de llevarla, así que, cariño, que sepas que voy a intentarlo, pero no prometo nada.

Me voy con la extraña sensación de que voy a ser tío. Una personita que en algún momento puede parecerse a mis padres, o a mis hermanos, o a mi aunque no sabría reconocer un gesto mío en otra persona, no soy consciente de lo que hago inconscientemente. Los próximos 3 meses van a ser muy importantes para la familia, es el primer nieto de mis padres, el primer hijo de mi hermana y Javi, y el primer sobrino nuestro. Me voy a perder todos esos vómitos primerizos.

No tengo ningún objetivo, solo ir tirando y pasarlo bien. Cuando regrese no sé que me encontraré, pero seguro que habrá más de una sorpresa, entre ellas el embarazo de Eva (a mi eso de decir “Los Evaristos están embarazados” no me gusta, ella estará embarazada, y él la cuidará. Punto), ahora que se ha abierto la veda. El tiempo va a pasar rápido, un mes y medio lento, y como siempre al llegar a la mitad, todo se va a precipitar y va a pasar en un suspiro.

¡Ah! antes de terminar la ruta: pues no tengo ruta, pero creo que empezaré por Argentina, iré a Chile y bajaré por la Patagonia Chilena, luego subiré otra vez por Argentina, entraré a Bolivia por Atacama , luego a Perú por el Titicaca, de ahí a Ecuador, y de Ecuador a Colombia. El resto no lo sé, no sé si me iré para Venezuela o tiraré para Panamá. El paso fronterizo está complicado. Quiero ver Nicaragua, El Salvador y Guatemala, pero aún no sé si me dará tiempo y si me quedarán ganas. Igual al final visito un par de paises y ya está.

Porque si me aburro, me agobio o me asusto, me vuelvo.





Bibliotecas

11 04 2008

He ido a una biblioteca. Creo que no pisaba una desde hace más de 10 años. Miento. He estado en algunas por trabajo. Trabajo en una librería que sirve libros a Bibliotecas, y he visitado varias para saludar a los responsables. Labor comercial. Pero no visitaba ninguna como consumidor desde los tiempos de la universidad. Hace 10 años.

Tengo mi propia biblioteca en el trabajo. Me levanto, voy a la estantería, cojo el libro, lo consulto en mi despacho, y cuando tengo claro lo que necesito, lo devuelvo. Es así. Uso los libros de mi librería y luego los devuelvo.

Tengo ciertos principios. Si el libro voy a usarlo en más de una ocasión lo compro. Si es para usarlo por asuntos laborales, lo pago por la empresa. Si es personal lo pago con el descuento oficial de los trabajadores. Algunas veces, pero muy pocas, le suelto al comercial “este libro me interesa“, para que me lo regale. Pero no quiero deber favores.

Dentro de esta ética de coger libros y devolverlos está el no estropearlos ni doblar el lomo. Por eso he ido a la Biblioteca. Necesitaba mirar varios horarios y rutas posibles en guías, y no podía usar las de la librería porque no puedo fotocopiar nada. Primero por no doblar el lomo, y segundo porque carece de ética. Y necesito de cierta ética, ya que no creo en ningún dogma ni en ninguna religión.

Así que decidí visitar las bibliotecas. Utilizando el catálogo de la Xarxa de Bibliotecas -y el personal de catalogación de la librería- decidí que la biblioteca que tenía que tener más guías era la Jaume Fuster, en Lesseps. Además los libros que tenían cuando se inauguró los servimos nosotros y eso me da seguridad.

La primera impresión ha sido buena. Un montón de libros. No me acordaba de la sensación de ir ojeando -hojeando- libros. Me ha transportado a los tiempos en la facultad de informática, cuando pasaba horas de pie buscando algún tema friki. O las visitas a la biblioteca de Horta para buscar novelas.

La segunda impresión ha sido mala. Las guías eran antiguas. Sé que le hemos entregado 150 guías nuevas de varios paises -entre ellos los que yo busco- a la Diputació de Barcelona, para las Bibliotecas de la Xarxa. Funcionarios. Les forramos, catalogamos y ponemos la etiqueta a cada libro, y luego tardan semanas, o meses, en llevar el libro a la biblioteca.

Pero aún así he localizado una guía de Chile, de la Lonely que son las que busco, y he podido fotocopiar (a 0,09 €) las 10 páginas que me hacían falta. Todo legal.

Igualmente he tenido que coger “prestadas” de la librería para el fin de semana las guías de Perú, Ecuador, Venezuela y Guatemala, pero me ha gustado la visita a las bibliotecas. Seguramente volveré después del viaje para coger los cómics, o simplemente para pasar la tarde ojeando -hojeando- libros que no necesito comprar, y que, por ética, no quiero coger de la librería.





París, y los momentos

18 03 2008

dsc01176.jpgHe pasado un par de días en París. Tenía que ir a la feria del libro el lunes, así que aproveché y me fui el sábado al mediodía. Ha sido un buen entrenamiento para acordarme de como soy y como me siento estando solo.

He caminado por horas, sin prisas y sin metas. Es una ciudad que ya he visitado en un par de ocasiones y de las 2 veces tengo recuerdos sentimentales. Recuerdos que me entristecen aunque fueran buenos momentos, alegres. No lo puedo evitar todos los recuerdos propios me producen melancolía y pena. Prefiero recordar las historias de otros, y hacerlas mías, porque recordarlas no me entristece.

Llovía, y era de noche. Quizá la selección musical no fue la correcta -no olvidar llevar SOLAMENTE música alegre en el MP3-. Anduve por el Sena, apenas había nadie. Algún deportista que corría sus kilómetros diarios sin importarle la lluvia.

Llegué a la Torre Eiffel y sentí la primera tristeza. Tengo dos recuerdos de ella: la primera vez que la vi con Lorena y cuando llegué hasta el palacio Chaillot en bicicleta con los chicos y sacamos una foto con ella al fondo. Los dos son recuerdos especiales, de los que atesoro, pero el estar allí de nuevo y sin ellos me dio mucha pena.

Cuando tomo fotos no solo pretendo captar la imagen que hay delante del objetivo. Siempre he querido tener un hilo del que tirar para sacar los recuerdos de aquel momento. Delante está la parada de la estación, el cubo de la basura, el cartel que me llamó la atención, pero detrás estaba yo, mirando, y a mi lado mis amigos, y los sentimientos temor, alegría, angustia, pasión- que me acompañaban en el momento de captar la foto.

Al encontrarme de nuevo frente a los mismos lugares pero solo, la imagen es una tumba, cenizas de un tiempo que ya fue, y que ya no volverá.

Y ese sentimiento es el que me lleva hasta la pena.

Sé que voy a estar muchos días solo. Tengo la esperanza que estoy en paz conmigo, y que son lugares nuevos que se han de convertir en nuevos hilos de los que alguna vez tiraré. Pero no quiero sentirme triste.





Demasiados sitios

12 02 2008

Ya me ha llegado el libro que estaba esperando, la guía de américa del sur. Estaba pendiente de este libro y aún no he mirado nada. He hablado con Chelo sobre Argentina y ya había tenido un par de ideas: volar desde Buenos Aires a La Patagonia; y alquilar un coche para volver a subir cruzando hasta Chile para ver los parques y lagos. Pero estaba pendiente de este libro para por fin tener una idea más cercana de los sitios que voy a visitar.

Después de 4 días muy liado de trabajo he podido empezar a ojearlo. Y de pronto los 3 meses me han parecido poquísimo tiempo. Hay un millón de sitios que visitar, un millón de posibilidades, un millón de alternativas.

Así que no he avanzado nada. Si sigo con mi idea de ir improvisando los lugares puede que cuando esté en Colombia descubra que me he dejado algo hermosísimo y único en Argentina. Y no podré regresar.

Al menos he sacado una cosa en claro: No voy a ir a las Islas Galápagos. Según la guía el coste es de unos 1000$.

De preparativos de momento he pedido una 2ª tarjeta VISA para llevarla escondida y 500$ aprovechando el cambio tan bueno que hay ahora.

Poca cosa la verdad.





Miedo en Panamá

4 02 2008

PanamáHoy he sentido miedo. En mi estómago ha habido ese retortijón nervioso y me he asustado por primera vez desde que decidí hacer el viaje.
Estaba viendo Prison Break y los hermanos Scodfield están en Panamá, el listo tatuado dentro de la prisión de Sona, y el malote cuadrado correteando por la ciudad. Han salido varios planos aéreos mostrando una arquitectura mezcla de casas bajas con techos de chapa, chabola style, y edificios enormes a los lados del canal. Como una imagen de Hong Kong de una peli cualquiera. La serie tiene ese tratamiento naranja que le dan los americanos cuando ruedan en México y quieren indicar que hay mucha calor y mucho polvo.
Me he imaginado andando por esas calles intentando disimular mi cámara de fotos y, sobretodo, intentando disimular mi condición de turista solitario. De pronto al verme en una ciudad extraña sin que practicamente nadie sepa que estoy allí, y sin, seguramente, conocer a nadie, me ha dado miedo.
No voy a pensar es todo esto, solo quiero apuntar una lista de lugares a los que visitar, la manera de comunicarme entre las diferentes ciudades y asegurarme que estoy donde quiero estar. No quiero tener miedo hasta el momento en el que suba al primer avión y sepa que la aventura va a empezar.





Primera semana

30 01 2008

Ya está a punto de cumplirse una semana desde que me dijeron que podía coger los 3 meses. No se ha vuelto a hablar del tema. Hay que decidir como se va aplicar la excedencia. Soy uno de los directores del negocio; tengo firma mancomunada; poderes; y si pasa cualquier incidente grave tengo que regresar. Además tengo intención de estar comunicado y seguir tomando decisiones si es posible. Se tiene que resolver todo eso. Creo que lo más fácil será renunciar al sueldo y no hacer nada más, pero bueno, a ver que me dicen.

Nadie en el trabajo lo sabe, solo mi compañero y el jefe. Ya veremos como se informa y cuándo. Tampoco he dicho nada a mis padres. Creo que se lo diré a mi madre una semana antes de irme. Me sabe mal por mi padre, porque me gustaría hablarlo con él, mostrarle lo que voy pensando.

portadaEn esta semana aún no he mirado nada. Simplemente he comprado la lonely planet de Centro América y he encargado la de América del Sur.

La fecha de salida posiblemente el sábado 3 de mayo. Quiero empezar en Montevideo (Uruguay) o en Buenos Aires (Argentina). Volar a Montevideo cuesta unos 500€, y a Buenos Aires unos 550€. En esta última hay un montón de opciones, una de ellas saliendo a las 18:00 de España y llegando con escala en Madrid a las 6:30, 16 horas de viaje. Y los vuelos a Uruguay pasan siempre por Argentina, así que más o menos está claro: a Buenos Aires.





Han dicho que si

24 01 2008

Real del 14No necesito encontrarme a mi mismo, ni saber quién soy, ni siquiera romper con una rutina. Me gusta mi trabajo, no me imagino nada mejor. Sé lo que soy, sé lo que no soy. No quiero cambiar, no quiero crecer.

Tan solo me siento un idiota por no saber donde está Paraguay, por no saber de color es el cielo mas al sur del sur que conozco. Soy un idiota porque no sé colocar en el mapa Mendoza, y tengo 2 amigos de esa ciudad, a uno de los cuales veo a diario. Media población Argentina vive en Barcelona.

No sabía que se podía ir de Montevideo a Buenos Aires en barco. No sé tantas cosas que aún me asombra el darme cuenta de lo que no sé.

La idea del viaje nació primero de un deseo de estar fuera de casa por algo más de un mes. Nunca había estado más allá de un verano lejos de mi casa, y nunca más de 15 días lejos de los amigos. Sufro de amigodependencia. No sabría vivir sin mis amigos. Podría perder el trabajo, quedarme sin dinero, podría quemarse mi casa, me podrían robar las guitarras y que todas mis fotos desaparecieran (que es lo peor que me podría pasar) pero volvería a empezar. Podría vivir sin todas esas cosas, pero no sé vivir sin mis amigos.

Así que me preguntaba como sería la vida sin ellos, como sería viajar solo. Lo he probado varias veces, y llegué a hacer un viaje de 2 semanas por México. La experiencia me gustó. No tener a ese amigo al lado cuando ves una imagen curiosa, un alimento nuevo que probar con alguien, esa cerveza antes de dormir en el bar del albergue. Que nadie se dé cuenta que he llevado la misma ropa durante una semana.

Vi Diarios de una motocicleta y me gustó la idea de hacer un viaje así. No quiero coger una moto y cruzar el mundo. Me gustó la idea de salir de un punto y llegar a otro. Lo he hecho varias veces: volar a una ciudad de un país, y regresar desde otra ciudad de otro país, sin tener muy claro cual va a ser la ruta, tan solo la fecha de llegada y la fecha de vuelta. Lo que ocurra en medio es la sorpresa.

Así que sumando lo idiota que soy, la amigodependencia y las ganas de viajar, he pedido 3 meses y me lo han dado.

Este diario es para ir anotando para mi mismo como se van desarrollando los preparativos y finalmente el día a día del viaje que seguramente no tendré preparado cuando salga, porque esta vez no sé siquiera a dónde llegaré.

No quiero pasarlo mal, no voy para sufrir. El día que me harte, vuelvo. El día que me de miedo me doy la vuelta y cojo otro camino. El día que tenga sueño dormiré y cuando esté cansado pararé. Y si me roban lloraré un poco.

Más idiota no puedo ser.