La familia de Chelo

12 05 2008

El día de hoy lo he pasado con la familia de Chelo: Su padre Juan Carlos, su madre Cuqui, sus hermana Ana y Valeria, y sus cuñados Pablo y Juanqui. Así que la reseña de hoy no va en la línea de las anteriores, porque no hoy no he sido un idiota caminando por una ciudad ajena y sin información.

Me han enseñado la ciudad y los alrededores y me han llevado a casa para comer asado. 250K de carne. Luego me han mostrado un montón de lugares más de los alrededores y me han traído de vuelta al hostal.

Me han tratado como a un familiar, después de tantos días con desconocidos.

No pongo fotos porque ahora no puedo montar la infraestructura necesaria y es muy tarde ya. Mañana cuando ponga mi reseña sobre la ciudad ya añadiré las fotos, para que Marcelo me vea en su casa y con su familia, como un ladrón con objetos que no le pertenecen.




Séptima noche

12 05 2008

Noche de bus. En Cama Suite, pero noche de bus. A las 19:45 salgo para Mendoza, 12 horas de viaje. La Cama Suite es el asiento de cuero de esos que hace suish cuando se pega la piel y levantas un brazo, y que se tumba hasta formar 160º, según la información de la publicidad. Lástima que esté pensado para otra medida que no sea el 1′90.

La Cama Suite además tiene incluída la cena consistente en: unas lechugas y unos embutidos de primero; un cacho de carne con algo de salsa encima y un puré de eso naranja que se come con las cstañas; un melocotón.

Ponen la peli 10.000 grabada con una cámara de video en un cine y con las toses de fondo, también conocido como TS-Screener para los que bajan de Internete.

A eso de las 10 ya estoy con el asiento reclinado y medio sobado y me pregunta el azafato si deseo tomar un wiski, champán o algún licor. Pienso en ese momento lo diferente que hubiera sido acompañado, y como nos hubiéramos tomado varias copas a lo descerebrado. Digo que no y sigo sobando.

A las 2:30 me despierto y estoy soñando con un lugar que es un cruce de carreteras y lleno de coches que se paran para ver como se pone el sol, mientras yo les saco unas fotos, pero de pronto todo el mundo empieza a vomitar. Eso me da una idea para un nuevo cuento de los colegas. Creo que ya he soñado varias veces con un cruce de carreteras en el que los coches se paran para ver ponerse el sol y dicen “es la mejor puesta de sol que he visto en mi vida“. Me vuelvo a sobar, pero memorizo el sueño.

A las 7 nos despiertan, desayuno de dulces, y a las 8 ya estamos en Mendoza. Empieza a amanecer.ç




Recoleta

10 05 2008

Mi último día en Buenos Aires, por lo menos hasta que regrese de Urshuaia. Decido visitar Recoleta que es último barrio que me falta por ver, sin contar los de fuera del centro, los Carmelos de aquí.

Recoleta es el barrio pijo, que de estética es igual que Palermo (nuevo) pero sin tiendecitas de sandwiches donde venden milanesas, ni kioskos de bombones variados basados en el dulce de leche, ni cartoneros. Lo que hay auí son pastelerías finas, chocolaterías finas, peluquerías finas, tiendas de ropa fina, viejos con pañuelos en el cuello y chalecos, señoras con el pelo teñido y tanta laca que llevan en la espalda un cartel de “peligro, inframable“.

En Recoleta también hay centros comerciales tipo Bulevard Rosa, y el cementerio turístico, con muchos panteones y muchos turistas, como yo, sacando fotos, como yo.

Y por último hay un par de universidades: la de Inginería, tipo gótico, que parece que van a salir fantasmas de las ventanas; y la de Derecho, que parece un panteón romano con unas columnas enormes donde parece que van a salir gordos calvos con túnicas, tipo sauna Casanova con Diputación. Cerca está la Floraris Genérica, una flor de hierro que se cierra de noche, dicen.

Como dato anecdótico hay un mercado hippie en pura regla que se monta en fin de semana, para que los hipijos no tengan que salir del barrio para comprar las pulseritas y los collares, ni las medias de rayas ni los pantalones cagados. El perro, eso si, tendrá que ser de raza, y sin pulgas. Es lo que diferencia a un hipijo de, pongamos, un punki.

Esta vez no hay fotos en picasa que no me ha sido posible conectar mi disco con toda la infraestructura necesaria. Así que solo una galería.

Actualizado: fotos aquí.




Sexta noche

10 05 2008

Dolor de cabeza. Desde que me he levantado en Colonia, hasta el momento en el que se ha hecho de noche y me he pegado un ducho.

Salgo a comprar unas empanadas y me preparo el pijama para acostarme a las 10. En eso que aparecen 2 chicas gatospardos que hablan un inglés imposible de entender, pregunto de donde son y son de U.K. Les digo que hablen despacio que yo solo entiendo el inglés europeo. Se juntan un flacucho que viaja con otro más grande, con barba y que dicen que son del Jersey y yo me alegro de que este sea el viaje de un idiota a secas, y no de un intelectual idiota porque no tengo ni puta idea de donde está ese lugar, y además aún los entiendo menos que a las otras. Debe ser como un tío de cádiz hablando en castellano. Todos sus nombres son imposibles.

Me dicen que van a tomar una birra y me voy con ellos. Los de Jersey se piden una sidra, uno de los gatospardos, la que parece tener 20 años, se pide un vodka cola, y la que parece tener 30 una Stella. Yo una Quilmes negra.

Vemos un espectáculo de tango, nos sacan a bailar, yo explico que los españoles no sabemos bailar, bla, bla, beber cerveza, bla, bla, bla. Alimentando los tópicos.

Y ya está. Al albergue y a dormir.

PD-Jersey es una isla que está debajo del Reino Unido, y a la derecha de Francia. Hay unos 90.000 habitantes, y tienes unos 150Km2. A tope. Se huelen los peos unos de otros.




Tigre

9 05 2008

Cojo en bus de Colonia a Carmelo, sobrado de tiempo. En Carmelo compro el billete del ferry, sobrado de tiempo. Pienso “voy a llegar a Tigre a las 5, perfecto“. Al subir al barco, antes del control de pasaportes, me pregunta el que recoge los billetes “Va a coger el bus en Tigre“, y yo “¿Lleva al centro?“, y él “Si“, “Pues dámelo“, le contesto.

Llegando a Tigre veo que es todo muy verde, mucha actividad en el río, un parque de atracciones, gente joven por la vereda. Me bajo del bus, comprobación de pasaportes y sello de entrada a Argentina. Pregunto por el bus y me subo. Un japonés no entiende nada y no habla ni inglés ni castellano. Va solo.

El autobús arranca, y veo por la ventanilla casas pedralberas o santcuganeras, tipo ricachón fin de semana. Y pasan 10 minutos y pienso, “pues si que está lejos el centro del puerto“. Pasamos unos edificios estilo Ciudad Badía, y pienso “pues si que está lejos esto“. Pasan 20 minutos y ya dentro de la autopista vuelvo a pensar “pues si que está lejos, si“. Hasta que me doy cuenta que el bus me lleva a Buenos Aires.

Así que esto es todo lo que he visto de Tigre:




Colonia del Sacramento

9 05 2008

La primera impresión que tuve al llegar fue: otro sitio de mierda. Al salir de la estación de autobuses, oscureciendo, a mi izquierda vi las dársenas del puerto, enfrente un descampado y una parada de autobús, y a la derecha una gasolinera. Me reí.

Avancé hacia la marca número 20 del mapa de la guía y que ponía “Hostal Colonial“. Las presuntas lesbianas de Montevideo me dijeron que era un hostal muy bonito pero que la gente no creaba comunidad.

Al entrar en lo que sería el casco urbano propiamente dicho me gustó un poco mas porque olía a leña quemada. Eso es siempre buena señal. Además apenas pasaban coches por la artería principal (palabra fea) de la ciudad.

En el hostal poca gente, efectivamente era bonito y la gente también efectivamente no hablaban unos con otros. Hacía frío, así que salí a buscar algo para cenar y dejé la visita para el día siguiente.

Colonia es un pueblo costero, con mar al norte, sur y oeste (se llega por el este) y pequeño. La parte antigua viene a ser como un Peñíscola, con calles alineadas y empedradas, con casas de una planta, de colores, con patios, algunas de piedra, con árboles que salen de los muros, farolas antiguas amarillas, sampedros por las paredes, algunas plazas que SI invitan a sentarse, un trozo de un muro de protección con unos cañones, y hasta un faro.

El sitio fuera de temporada está bien si quieres hacerte el romántico con tu novia, o tu novia te ha abandonado y te sientes un desgraciado y tienes la necesidad de escribirle cartas melancólicas o versos de corazones rotos para que ella pueda enseñárselas a su nuevo amante -porque por eso te abandonó, aunque te quiere mucho como a un amigo- y su amante diga “ahora entiendo por que lo dejaste, ¡¡¡dioss que baboso!!!“. Vamos el sitio al que yo hubiera ido en otra época de mi vida mas inocente. Y hubiera ido feliz.

El mismo sitio en temporada debe estar lleno de gente joven emborrachándose, turistas a poder ser, o debe ser un lugar para que la mafia rusa lleve a sus amantes de 17 o 18 años con su barco que ha llevado algún friki desde la costa italiana, durante seis meses de navegación y tras cobrar una pasta -la mitad ahora y la mitad cuando llegues- y que la novia le haya dejado por hacerlo porque ella no se pasa seis meses en un barco echando las potas.

He charlado con un par de parejas francesas de entre 35-40 años con un par de niños de entre 5-10 años -soy muy malo para las edades- que viajaban juntos, y tras las preguntas y respuestas habituales he acabado por preguntar donde iban y han dicho que a Montevideo, y les he dicho:

-Il n’y a pas rien à voir

Fotos de hoy aquí.




Quinta noche

9 05 2008

En el hostal de Colonia…

-Grrr, grrr, grrr… ¡¡Coño que frío!!!. Dos mantas.

-Grrr, grrr, grrr…¡¡Coño otra vez que frío!!!. Las mantas se han caído.




Montevideo

8 05 2008

A la hora de desayunar se ha sentado conmigo una chica inglesa, que hablaba español y que me ha dicho:

-En Montevideo no hay nada

Es la moda, se ve.

Ella viene de Colonia y dice que tampoco hay mucho. Que está aquí porque su amiga que es australiana necesita una VISA para entrar en Brasil y han venido aquí a que se la hagan. Tengo mas ganas que nunca en comprobar si es tan fea la ciudad. Buscando la postal para Bob&Paul compruebo que no hay ninguna que no sea horrible. Mala señal si no puedes ni tener postales bonitas, ni aplicando photoshop.

Recorro la calle principal en el centro, Av. 18 de julio y nada reseñable. Muchos comercios y autobuses de aquí para allá. Gente caminando y un par de gorrillas pidiendo unas firmas contra el gobierno que no les paga.

Llego a la Plaza Catalunya de aquí, la Plaza de la Independencia y echo unas risas por lo feísimo que llega a ser. Hay un tipo con la camisa blanca y una cámara en un trípode que se dedica a sacarse fotos con el automático en cada dirección de la plaza.

Recorro la Ciudad Vieja, que son casas bajas sin nada en especial, sin ropa tendida ni olor a jabón, sin flores en lo balcones, sin plazas en inviten a sentarse.

Llego al paseo marítimo que mira al Río de la Plata, y aquí al menos huele a salitre, mejor que el continuo olor a tubo de escape. Un gorrilla busca algo en el rompeolas.

En la Ciudad Vieja visito el Mercado del Puerto, en el que ya no hay mercado sino restaurantes y parrilladas. Como vacío que está mucho peor que el asado de Nahuel.

Pateo un poco mas, tomo un café en un sito chulo y digo “VISTO“.

Al volver al albergue a buscar la bolsa me quedo un rato charlando con la inglesa (Paula) y la australiana (Kyle) que llevan 6 meses viajando y van a estar otros 10 meses mas. Concluyo que son pareja. Me dicen que no vaya a Colonia, que no hay nada, que me quede con ellas y esta noche nos tomamos unas birras. Me lo dicen como lo diría el JaviVamos a tomar unas birras con los colegas, ¿no?“. Prefiero irme para dormir en Colonia y mañana pirarme de vuelta a Argentina.

Si alguien en el camino me pregunta por Montevideo les diré

-No hay nada que ver

o mejor

-There is nothing to see.

Fotos de hoy aquí.




Cuarta noche

8 05 2008

Ayudo a un brasileño a enviar un email, que dice:

-Aquí no hay nada que hacer

Luego en la habitación hablo con un italiano que habla en inglés a toda pastilla y sin vocalizar (como yo vamos) y dice que ha vivido en New York 8 años y me pregunto -por dentro- que en qué gueto porque habla fatal, y me dice:

-Aquí no hay nada que hacer
-¿Y cuánto tiempo llevas aquí? - pregunto
-Un mes - contesta

Siempre hay uno de estos que dice que el sitio es una mierda y que no hay nada que hacer, pero que llevan un mes vivindo, y repitiendo cada noche a la gente como yo que no hay nada que hacer.

Me tumbo en la cama y gggrrrr, gggrrr, ggrrrr (voy a buscar en Internet como se escriben los ronquidos).




Nada

7 05 2008

Eso es lo que ha pasado hoy: NADA.

Despedidas por la mañana temprano, incluido un beso del fantástico, “Good Luck” e intercambios de email de esos que ya pones en la hoja de “Tirar cuando llegues a casa“, que no tiras ahora por si acaso te va a hacer falta estos días.

Mi plan hoy era llegar a Montevideo, que son 3 horas y media de barco, saliendo a las 15:30, y antes de salir visitar Puerto Madero de día, que lo he visto solo de noche.

He llegado a las 12, en taxi, como un señor, las instalaciones del puerto muy nuevas, con controles como si fuera un aeropuerto, compro el billete y pregunto “¿Dónde están los lockers?” “No hay” “¿Y hay algún sitio donde pueda dejar el equipaje?” “No hay“.

Así que me he sentado en un banco, y he esperado un par de horas, luego el control de pasaportes, sello de salida de Argentina, sello de entrada a Uruguay, otra hora esperando, subir al barco de esos rápidos y sin nada que ver, sentado en una silla 3 horas y media, sin MP3 que no tiene batería, y llegada a Montevideo ya de noche.

A eso de las 7 y algo estaba buscando el albergue por calles oscuras y que huelen a tubo de escape.

De momento la ciudad no tiene NADA, como el día de hoy. La gente del albergue dice que se quedan aquí, jugando al ping-pong y viendo la tele porque fuera no hay NADA.

Yo lo que he visto es mucha gente tomando mate, andando de vuelta a casa, esperando en el bus, vigilando en la garita, con su termo y su taza con ese palito de metal del que se absorbe. Y eso es todo lo que les he visto.

Diremos que el día de hoy ha sido un día de transición, como tantos que me esperan.

Antes de terminar, una foto de los coleguitas de anoche:

Los coleguitas de Buenos Aires